Andreu Genestra
Tiene Estrella Michelin, Estrella Verde, un “mountain club con el mejor atardecer del Mediterráneo” y el centro de Palma en el bolsillo. Pero a Andreu Genestra aún le faltaba conquistar el este de Mallorca. Con su aterrizaje en Reserva Rotana junto a la chef Irene Lluch, esta histórica possessió de Manacor se convierte en el destino gastronómico que el interior de la isla estaba esperando.
Reserva Rotana reabre con hambre. Rodeada de viñedos en el corazón de Manacor, la histórica possessió, convertida en hotel de lujo con campo de golf privado de nueve hoyos, incorpora a Andreu Genestra en la dirección gastronómica y a Irene Lluch al frente de la cocina. Durante años fue un reducto casi secreto para un cliente centroeuropeo que sabía muy bien lo que tenía entre manos. "Es un lugar que lleva activo unos 30 años y había sido un reducto de clientes alemanes y suizos", explica Genestra. Ahora abre la puerta a la sociedad mallorquina con una propuesta que habla varios lenguajes (y todos ellos bien hablados).
Reserva Rotana respira historia, con esa piedra mallorquina que parece tener memoria propia, rodeada de viñedos, olivos y lavanda que marcan el ritmo de las estaciones. Un entorno que exige una gastronomía a su altura, y que ahora, sin duda, la tiene. "Este era un lugar estratégico, un sitio de paso hacia las calas de Mallorca y Cala d'Or, y queríamos llegar a ese cliente de Manacor y alrededores", explica Genestra. Dicho y hecho.

La oferta gastronómica de Rotana se articula en dos espacios con carácter propio. Por un lado, el restaurante: cocina de autor, con producto de proximidad y km0, donde cada plato rinde homenaje a los sabores más auténticos del Mediterráneo sin renunciar a la sofisticación. La filosofía de Genestra se saborea en cada pequeño detalle: "quiero que, dentro de la sencillez, el comensal encuentre esa alta gastronomía". Cocina mediterránea centrada en los platos clásicos de Mallorca donde el ingrediente de proximidad es el eje, y la firma de autor de Andreu Genestra marca cada elaboración. La excelencia disfrazada de cotidianidad.
Por su parte, en La Terraza las brasas mandan, los arroces tienen su propio capítulo, se representa una cocina sincera, sin adornos. Donde el sabor es el hilo conductor, y el placer de compartir se convierte en el verdadero protagonista. Más informal, más de codo sobre la mesa, pero con el mismo nivel de autoexigencia en cada ingrediente.

Tras los fogones, Irene Lluch
Al frente de la cocina de Rotana estará Irene Lluch, una de las trayectorias más singulares de la gastronomía mallorquina. Inició su carrera desde la pastelería (fue reconocida entre los mejores de España en su disciplina) y dio el salto a la cocina salada con una naturalidad impactante. Lleva más de cuatro años en el universo Genestra y es ella la encargada de traducir al plato, en el día a día, esa filosofía de producto y cocina honesta que define a Rotana. "Irene lleva nuestra esencia", dice Andreu convencido de que el proyecto está en buenas manos. La historia de Irene Lluch está marcada por su forma de entender el sabor desde sus raíces más técnicas, llevándolo hasta el plato con una precisión que se nota en cada bocado.
Y justo debajo, integrada en el mismo complejo, la finca Es Mayolet completa el ecosistema con un agroturismo íntimo de 28 hectáreas, huerto propio y viñedos donde la propuesta gastronómica apuesta por la mesa del chef de corte mallorquín tradicional. "La cocina de celler, pero con una vuelta bien dada", como la define Genestra. Del huerto a la mesa, sin intermediarios.

Manacor es paso obligado hacia las calas del sur y el interior de la isla. Un enclave estratégico que durante mucho tiempo vivió de espaldas a la alta gastronomía. Con esta reapertura, Reserva Rotana se convierte en el argumento definitivo para desviarse de la ruta. "Con esto ya estamos presentes en los cuatro puntos cardinales de la isla", concluye Genestra. El mapa, por fin, completo.






