Nobis Palma
Sentarse en una barra y que te pregunten cómo te sientes en lugar de qué vas a tomar es el tipo de giro argumental que exigiría un buen guion de cine. Mirall Bar, en el hotel Nobis Palma, ha desterrado la monotonía clásica para convertir su carta de cócteles en un diván cromático, un preludio líquido y terapéutico que culmina escaleras abajo, en la intimidad seductora del restaurante NOI.
Dicen que somos lo que comemos, pero en Mirall Bar prefieren pensar que bebemos exactamente lo que sentimos. Fiel a su nombre ("espejo" en mallorquín), la nueva carta del cocktail bar del Nobis Hotel Palma no mezcla ingredientes: prefiere investigar estados de ánimo. Enrica (bar manager) y su equipo defienden que un bar debe ser un lugar para desconectar y reconectar con uno mismo, donde las emociones cambien a través de los sabores. No buscan exhibir técnica ni demostrar maestría en la mezcla: su objetivo es crear momentos únicos (no solo cócteles). Bajo esta premisa, han diseñado una propuesta líquida donde cada cóctel es un paisaje de emociones que se expresa a través de seis colores.

Si el cuerpo te pide calma, el trago azul será tu refugio, traduciendo la paz en elegantes notas salinas. Para los atardeceres que exigen una energía cálida, lenta y envolvente, la opción naranja se despliega en el paladar como una caricia. La intensidad queda reservada para el rojo vibrante, que esconde (según confiesa el director del hotel, Jonathan Liu) un fascinante toque amargo con chocolate oscuro que roza la lujuria gastronómica. Esta paleta de sensaciones fluye también hacia la frescura herbal de un jardín con el verde, captura la luz y la alegría con el amarillo, y abraza el misticismo del violeta, un momento suspendido en el umbral entre el fin de la noche y el comienzo del nuevo día.
Y cuando el espíritu ya está afinado, el viaje continúa unos pasos más allá, descendiendo hacia la calidez urbana de NOI Restaurant. Nacido en Estocolmo, pero con el corazón irremediablemente conquistado por la isla, este espacio muta con el paso de las horas. Bajo la luz del día, acoge almuerzos y menús con los que el reloj parece dar tregua al ritmo de la ciudad. Por la noche, las luces tenues, las velas y la música lo transforman en uno de los rincones más seductores y románticos de Palma. El chef italiano Luciano Di Clemente ha diseñado una propuesta de cocina internacional-fusión, arraigada en el producto local y con un guiño español, pensada fundamentalmente para compartir.

Los platos insignia de Noi Restaurant obligan a rebañar el plato. Es casi imperativo sucumbir a sus carabineros al pil-pil: una demostración de minimalismo culinario donde el marisco se baña en un sedoso AOVE y el toque exacto de guindilla. La nobleza del mar continúa con el tataki de lomo de atún bluefin con verduritas y una magistral ponzu casera de tomate fermentado que tiende un puente directo entre Japón y la despensa local. Quienes buscan contundencia, la encontrarán en el impecable entrecôte de Black Angus con salsa bearnesa.
El broche final lo ponen postres como la reinterpretación del tiramisú con brownie de chocolate Valrhona, helado de café, espuma de mascarpone y gel de amaretto (su receta es uno de los secretos más custodiados de la cocina de Noi). Con su propuesta gastronómica sólida y líquida, Nobis Palma demuestra que domina a la perfección el arte de crear (buenos) recuerdos.







