Brenda y Marta
Silencio, piedra, aceite y fuego. Así comienza la experiencia en Sa Tafona, el restaurante que este año se convierte en el corazón culinario de Son Bunyola, el exclusivo refugio de Virgin Limited Edition en Mallorca. Levantado sobre una antigua almazara, donde antaño se prensaban aceitunas, hoy late una propuesta gastronómica que honra esa memoria con platos que hablan el lenguaje del Mediterráneo y respiran el alma de la isla.
En Sa Tafona el lujo no se ostenta: se saborea. Bajo la dirección de la chef Brenda Lisiotti y la Directora de restaurantes Marta Pellicer, Sa Tafona se presenta como una auténtica declaración de intenciones. Una cocina de producto, consciente, honesta y con sentido. “No buscamos deslumbrar con artificios, sino conectar con lo que somos y con lo que nos rodea”, afirman.

Un giro hacia la autenticidad
Aunque el restaurante Sa Terrassa sigue siendo el restaurante principal del hotel, Sa Tafona se convierte este año en su espacio más gourmet. La propuesta ha dado un giro respecto a su primera temporada, pasando a una cocina de raíz mediterránea, con fuerte presencia de producto mallorquín y de proximidad. “La carta será completamente nueva esta temporada”, explica Brenda. “Queremos que nuestra cocina refleje el Mediterráneo, con ingredientes locales cocinados con sentido. No haremos esferificaciones de aceituna porque sí; si estamos en la isla, cocinamos con la isla”.
Queremos que nuestra cocina refleje el Mediterráneo, con ingredientes locales cocinados con sentido
Una de las novedades más relevantes será la introducción de catas de aceite como parte de la experiencia, en homenaje al pasado agrícola del edificio. Aunque el hotel aún no produce su propio aceite, ya ha plantado más de 7.000 olivos de alta producción, con el objetivo de poder hacerlo en un futuro próximo.

Almazara
Arquitectura, producto y sostenibilidad
Sa Tafona no solo rinde tributo al paisaje a través del plato, sino también desde su espacio. Vajillas creadas a medida, piedra local reciclada, greixoneras mallorquinas reutilizadas, huerto propio destinado íntegramente al restaurante… Todo está pensado para que la experiencia al completo hable el mismo idioma.
“El lugar nos ha inspirado a la hora de crear, desde la estética hasta el concepto”, apunta Marta. “En ese sentido, queríamos que la sala y la cocina contaran la misma historia”. Por ello, la carta de vinos también se ha reorientado para apostar por pequeñas bodegas del arco mediterráneo, muchas de ellas mallorquinas, y por una coctelería diseñada específicamente para acompañar los platos. La idea no es solo maridar, sino armonizar.
Mirada femenina al frente
En un sector que todavía presenta claros desequilibrios de género, Son Bunyola sorprende con un equipo de liderazgo mayoritariamente femenino: seis de los nueve departamentos del hotel están dirigidos por mujeres. Entre ellas, Brenda y Marta, quienes lideran cocina y sala con una complicidad evidente y una visión compartida.“Nunca había trabajado con una chef mujer, y está siendo una experiencia muy positiva”, reconoce Marta. “Estamos acostumbradas a trabajar en entornos mayoritariamente masculinos. Aquí hay una energía más colaborativa”, añade Brenda. Y esa sensibilidad se percibe en los ritmos del servicio, en los gestos, en la cadencia de una experiencia pensada al detalle pero sin artificios. Sa Tafona presenta una forma de habitar la gastronomía desde la calma, la raíz y la belleza.

Vistas
Un nuevo lenguaje para una nueva Mallorca
Mallorca vive un momento apasionante. La isla se afianza como destino de lujo internacional, pero también como territorio con identidad propia y un producto excepcional. En ese contexto, Sa Tafona no pretende alzar la voz por encima del resto, sino afinar su propio tono: honesto, mediterráneo, elegante.“Más que destacar, buscamos tener sentido”, explican Brenda y Marta “Queremos que lo que se sirve aquí sea coherente con el entorno, con la historia del lugar, con la isla”.
En su segunda temporada, Sa Tafona promete consolidarse como uno de los espacios más relevantes dentro de la nueva escena gastronómica balear. Un restaurante que no busca competir con la espectacularidad, sino conectar con la verdad de la tierra, desde una mirada respetuosa, estética y plenamente contemporánea.






