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Gran Folies. Menos es más: el retorno a la pureza del mar

Gran Folies. Menos es más: el retorno a la pureza del mar

David, Álex y Tito. Gran Folies © ffmag

Sobrevivir al éxito es difícil; reinventarlo es todo un arte. Lejos de acomodarse tras más de veinte años de historia, Gran Folies abraza (una vez más) la reinvención. El chef Álex Arquero y su equipo han decidido cambiar las reglas del juego en Cala Llamp, modificando el 70% de su oferta gastronómica. ¿El objetivo? Seducir a los paladares más exigentes con cocciones milimétricas y un respeto absoluto por el mar, mientras la zona de piscina y el servicio a los barcos se vuelven más atrevidos que nunca.


 

Si el paraíso terrenal tuviera que elegir un código postal, es muy probable que sus coordenadas coincidieran exactamente con las de Cala Llamp. Allí, abrazado por las montañas y asomado a unas aguas de un azul magnético, se erige Gran Folies. Atrás quedó la imagen del típico chiringuito a pie de playa. Lo que nació hace más de dos décadas como el atrevido sueño de una joven que cambió los manuales de la escuela de hostelería por la gestión real frente al mar se ha consagrado hoy como uno de los beach clubs más imponentes del país. Un gigante del hedonismo que sigue marcando el pulso de la dolce vita en Mallorca.

Pero lejos de acomodarse, el equipo gastronómico de Gran Folies ha decidido agitar las aguas. "Normalmente, David y yo cambiamos la carta un 25% y mantenemos el 75%. Este año, hemos invertido los polos: hemos cambiado un 70% de la carta", confiesa el chef Álex Arquero.

Normalmente cambiamos la carta un 25% y mantenemos el 75%. Este año hemos cambiado un 70%

La propuesta para esta temporada es un rotundo alegato a favor de la honestidad culinaria. La premisa es volver a los orígenes del sabor. Para lograrlo, la cocina de Gran Folies apuesta por cocciones milimétricas y un respeto absoluto por la materia prima, reduciendo las salsas al mínimo indispensable para no enmascarar la pureza del producto local.

Steak tartar con caviar. Gran Folies, Mallorca

Pero la verdadera novedad de este año llega con la interactividad. Gran Folies estrena una imponente vitrina para que los clientes contemplen el género del día. "Podrán ver y escoger entre toda la selección de pescados y mariscos que tenemos disponibles", explica Arquero. Esta transparencia escénica otorga una seguridad absoluta al comensal, que ahora ve salir a escena desde la langosta hasta la pesca más fresca. Además, la sala cobra mayor protagonismo, con atractivos emplatados en directo y una potente apuesta por los crudos, introduciendo sofisticados tartares de una gran variedad de carnes que complementan a la perfección su ya famoso repertorio marino.

 

Sándwiches 'rock and roll' a pie de piscina

Si el restaurante principal de Gran Folies busca la solemnidad del mar, la zona de la piscina se rinde al hedonismo más puro y desenfadado. Es aquí donde la creatividad del equipo explota con lo que el propio chef define como "sándwiches rock and roll". La sutileza da paso a la contundencia con el brioche de pato Pekín, el imponente croque monsieur trufado y el bocado que promete acaparar todas las miradas este verano: el bikini de ensaimada a la plancha relleno de sobrasada de porc negre y miel de trufa. Esta vena más callejera se extiende también a platillos de “alma mochilera”, cuyo máximo exponente es el ceviche estilo cubano bañado en leche de tigre de rocoto con gominolas de mojito.

Terraza. Gran Folies, Mallorca

Gran Folies también ha perfeccionado su servicio de dinghy para los barcos y yates fondeados en la cala. Saben que en alta mar no hay margen para el error ni para la textura mustia, por lo que han invertido fuertemente en infraestructura, incorporando cajas térmicas de última generación para garantizar la frescura y la temperatura óptima durante el trayecto. La nueva carta náutica ha sido diseñada quirúrgicamente para que todo llegue perfecto.

Como bien define Álex Arquero, la gastronomía de Gran Folies es "entorno, producto, ejecución, servicio y experiencia". Figuras imprescindibles como Francis, con su carisma arrollador que fideliza a los clientes de perfil más alto hasta el punto de pedirles menús totalmente a medida, o Patricia Ripoll, que dirige impecablemente los eventos, son realmente el alma del proyecto.

La efervescencia de Gran Folies trasciende la mesa con una deslumbrante agenda de noches temáticas que transforman el beach club a lo largo de la temporada. Cada evento es una inmersión sensorial con su propio código de vestimenta: desde celebrar la llegada de la época estival por todo lo alto, hasta adentrarse en la fantasía flúor de 'Lost in Paradise', abrazar el espíritu boho y exótico de las noches 'Ethnic' o viajar a un universo futurista y tecnológico en 'Elysium'. Todo ello, sin olvidar la velada más icónica de la temporada, 'La Vie en Rose', donde la elegancia y el color rosado lo envuelven absolutamente todo para brindar con estilo frente al Mediterráneo.

Vista aérea Gran Folies, Mallorca

En Cala Llamp la inercia no existe y el aburrimiento está estrictamente prohibido. Sobrevivir más de dos décadas en la cima es un triunfo; reinventarse para gobernar las próximas, una auténtica exhibición de poder. Gran Folies ha desterrado la nostalgia para servir la cara más pura e irreverente del mar en bandeja de plata. Hedonismo en estado puro que confirma por qué este rincón de Mallorca sigue siendo el rey absoluto del verano.

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