ZARANDA
En Zaranda la historia comienza antes de sentarse a la mesa. Todo arranca en el bar, entre los primeros bocados y una atmósfera que insinúa más de lo que muestra: cuero, objetos cuidadosamente dispuestos y una narrativa que se va revelando sin prisa.
El restaurante de Fernando Pérez Arellano se levanta sobre los vestigios de una antigua curtiduría, un punto de partida que marca —y mucho— lo que sucede después. Ubicado en La Calatrava, dentro del exclusivo Hotel Es Princep, uno de los barrios más antiguos de Palma, este rincón junto al mar fue durante siglos territorio de talleres donde la piel se transformaba en materia noble.
La experiencia transcurre en tres espacios distintos, entre ellos la propia cocina, y se articula en dos propuestas: A flor de piel (12 momentos) y Plena flor (17 momentos). Cada plato dialoga con ese universo de cuero a través de texturas, técnicas y acabados, apoyado por un pequeño catálogo en mesa que conecta materia y creación. Su cocina, galardonada con una estrella Michelin y un sol Repsol, depura el producto hasta convertirlo en memoria, gesto y relato. Gastronomía que no solo se degusta, sino que se despliega a través del tacto y la memoria.









