En Mallorca hay lugares que no necesitan presentación. Foradada Restaurant es uno de ellos. A medio camino entre el cielo y el mar, en la costa norte de la isla, se esconde este rincón privilegiado donde la naturaleza impone su ritmo y el tiempo parece detenerse. Aquí, en una terraza suspendida sobre el Mediterráneo, encontramos un restaurante con una propuesta de lo más singular: invitar al comensal a compartir mesa —simbólicamente— con la emperatriz Sissi.
La historia que da pie a esta experiencia es tan fascinante como el lugar que la acoge. Y es que a finales del siglo XIX, el archiduque Luis Salvador de Austria, miembro del imperio austrohúngaro y gran enamorado de Mallorca, compró fincas en esta zona para convertirlas en su refugio personal. En una de ellas recibió a la emperatriz Isabel de Baviera —conocida como Sissi—. En su honor, el archiduque ofreció un banquete con platos típicos mallorquines. Y hoy, más de cien años después, ese menú vuelve a cobrar vida en Foradada Restaurant.

Saborear la historia de la isla
“La idea surgió al encontrar un documento que detallaba lo que se sirvió en aquella visita”, explica Toni, propietario del restaurante y custodio de esta historia. “Se trataba de una selección muy tradicional, con frito mallorquín, bacalao, gató de almendras... Todo con producto local. Nos pareció una oportunidad maravillosa para rendirle tributo”.
El encargo de revivir este menú cayó en manos del chef del restaurante, Lluís Got Torres, bajo la dirección gastronómica de Andreu Genestra (chef ejecutivo). El resultado es un menú degustación que respeta la esencia de la cocina mallorquina pero se presenta con mirada contemporánea, cuidando tanto la técnica como la emoción.
“El menú de Sissi será un viaje en el tiempo”, cuenta Lluís. “Queremos que cada plato tenga un relato, un vínculo con la historia, pero también con el territorio. Trabajamos con pescadores y agricultores locales, y aunque hay una base tradicional, usamos ingredientes de todo el Mediterráneo”. Su cocina se define como un “nuevo Mediterráneo”, donde conviven la sobriedad de la isla con guiños creativos —como un vitello tonnato reinterpretado con atún rojo mallorquín y carne madurada—.
El menú culmina con un postre bautizado como “Abanico”, un dulce que toma inspiración directa de la dama imperial. Y es que Sissi, que en sus últimos años se negaba a ser fotografiada tras la pérdida de su hijo, solía cubrirse el rostro con un abanico, y es así como fue fotografiada en numerosas ocasiones. Este gesto tan íntimo ha sido transformado en un postre delicado con los sabores favoritos de la emperatriz, creando todo un homenaje comestible y casi poético.

Paella de cigalas
Comer donde se escucha el silencio
Pero si este menú es un viaje histórico, el entorno donde se sirve es pura geografía emocional. Foradada Restaurant se encuentra en un enclave donde la naturaleza dicta las normas: acantilados abruptos, brisa salina, la sinfonía constante del mar. “El silencio se ha vuelto un lujo”, reflexiona Toni. “Aquí no hay música alta ni fiestas. Queremos que la gente venga a contemplar, a reconectar. A comer bien, por supuesto, pero también a sentir”.
Este cambio de filosofía fue clave en la nueva etapa del restaurante, que ha dejado atrás el turismo bullicioso para abrazar una propuesta más pausada, sostenible y respetuosa con el entorno. La experiencia empieza incluso antes de sentarse a la mesa: llegar a Foradada Restaurant puede implicar una caminata o incluso una travesía en barco, y eso forma parte de su encanto. “No es solo una comida. Es una excursión, un ritual, un pequeño viaje”.
La terraza principal —rodeada de vegetación autóctona y abierta al mar— acoge tanto a excursionistas como a comensales que buscan una experiencia gastronómica más elaborada. No hay distinciones: “Queremos que venga todo tipo de público. Que nadie sienta que esto es solo para unos pocos”, apunta Toni. La carta, aunque centrada en pescados y arroces, también incluye carnes selectas y platos de mar y montaña que reinterpretan clásicos desde la sensibilidad contemporánea.

Tarta de queso de Mahon Foradada
Un banquete entre historia, paisaje y sabor
Comer el menú de Sissi en Foradada Restaurant es un homenaje a la memoria histórica de la isla, una forma de conectar pasado y presente a través del paladar. Es, sobre todo, un acto de amor por Mallorca, por su pasado y su presente. Como dice el equipo del restaurante: “La isla tiene muchos lugares hermosos. Este es solo uno más. Pero si conseguimos preservarlo y compartirlo con respeto, habrá valido la pena”. Quienes se sienten a la mesa de Foradada Restaurant disfrutarán de la sensación de formar parte de un relato. Porque eso es lo que mejor saben cocinar en Foradada Restaurant: experiencias que se quedan grabadas como una postal, como un suspiro, como un recuerdo imborrable en el tiempo.






