Carnes Diego, reinventando el concepto de ‘carnicería’

Diego e Iván. Carnes Diego

Diego e Iván © ffmag

Dicen que no pueden estar el uno sin el otro. Diego e Iván son padre e hijo y dirigen Carnes Diego. Reconocen que a veces “chocan porque los dos son muy perfeccionistas y quieren siempre lo mejor para la empresa”. Pero, a pesar de las discrepancias propias de la diferencia generacional, disfrutan de lo lindo trabajando juntos. Y cuando llega el domingo, se llaman por teléfono o quedan para comer, como cualquier familia.

Diego Chacón llegó a Ibiza en 1974. Tras 27 años trabajando en una carnicería, comenzó a germinar en su mente la idea de crear una empresa. Aunque él mismo aclara que en realidad la idea no fue suya, sino de su mujer. “Fue ella la que me impulsó a montar la carnicería. Ella buscó el local y casi me obligó a montar el negocio”, dice con una sonrisa. “Empezamos mi esposa y yo, los dos solos, en 1998. Los primeros cinco años fueron muy duros y hemos trabajado mucho. A día de hoy, seguimos trabajando 18 horas al día”, revela.

Carnes Diego

Carnes Diego

La pequeña carnicería del Mercat Nou de Ibiza pronto comenzó a quedarse pequeña. Empezaron a trabajar como proveedores de varios hoteles y restaurantes y, aunque “el crecimiento fue muy lento y controlado”, la empresa evolucionó. Se incorporó al equipo Iván, el hijo de Diego, y adquirieron un segundo local con la ilusión de crear un concepto de carnicería totalmente innovador. “La idea era resaltar la importancia de cada pieza de carne y su origen, dando valor a la calidad y no a la cantidad de productos expuestos. La carnicería típica de toda la vida destaca por tener mucho producto en el mostrador y no queríamos eso. Nosotros disfrutamos cuidando muchísimo el producto que exponemos y cómo lo exponemos. El trabajo de la tienda es como nuestro juguete, porque el servicio a los restaurantes lo hacemos tal y como el cliente desea, pero en la tienda tenemos más posibilidades de hacer las cosas como a nosotros nos gusta y es algo muy divertido”, explica Iván.

Creamos un concepto de carnicería totalmente innovador. La idea era resaltar la importancia de cada pieza de carne y su origen, dando valor a la calidad

Nada más entrar a la tienda, el cliente ya percibe esas diferencias de las que hablan Diego e Iván. Ambos relatan que, cuando abrieron la carnicería, mucha gente les comentaba que parecía una joyería. “Cuando propusimos este proyecto a nuestra diseñadora, al principio se negó a hacerlo”, relatan. “Nos decía que era muy arriesgado porque, según ella, el cristal y los mostradores blancos resaltarían mucho la sangre y la suciedad. Pero lo hicimos por eso mismo, porque queremos ser totalmente transparentes con nuestros clientes: el hecho de que vean cómo trabajamos nos obliga a ser más exigentes aún con la limpieza y a hacer las cosas de la mejor forma posible. La carnicería es blanca porque la mantenemos siempre impecable”. La innovación es una parte esencial en su día a día: para ello, padre e hijo invierten mucho tiempo y dinero en viajar y en probar cosas nuevas. Y como auténticos perfeccionistas que son reconocen que, a día de hoy, la tienda no está tal y como les gustaría. “Tenemos muchas ideas en la cabeza y las llevaremos a cabo poco a poco”, explica Iván.

Elaboración de albóndigas. Carnes Diego

Elaboración de productos

Carnes Diego trabaja con todo tipo de productos, “desde los más básicos hasta los más top”, aunque Diego e Iván admiten que sus clientes los conocen principalmente por sus carnes gourmet. Uno de sus productos estrella es la hamburguesa. A diario producen alrededor de 42 referencias de hamburguesas y, excepto las dos más clásicas, todas sus elaboraciones son libres de aditivos, conservantes, y aptas para personas celiacas e intolerantes al gluten. “El secreto de nuestras hamburguesas es que están hechas con carnes de calidad, añadimos una picada propia muy buena y, lo más importante: la elaboración es completamente manual. Hemos preferido dar un paso atrás para recuperar la calidad y, aunque tenemos maquinaria para hacer hamburguesas, las preparamos manualmente, con el gasto de personal y tiempo que ello implica”. Otro de sus productos más reconocidos es el jamón. “Tenemos muy buenos proveedores que nos han ayudado a crecer mucho. Gourmet Ibérica, por ejemplo, nos proporciona un jamón que no falla: nos permite tener la seguridad de que el cliente va a estar contento. Por eso hemos incrementado muchísimo las ventas de jamón”, dice Diego.

Queremos ser totalmente transparentes con nuestros clientes: que vean cómo trabajamos nos obliga a ser más exigentes

Pero si hay algo que realmente valoran especialmente los clientes de Carnes Diego es la cercanía y el trato directo que brindan tanto Diego como Iván. Si un cliente tiene cualquier problema o petición, siempre hablará con uno de los dos, y eso hace que, a la hora de resolver cualquier incidencia, la rapidez sea su mejor arma. “Nuestro punto fuerte es el servicio. Hacemos lo imposible para que nuestros clientes siempre tengan lo que piden tal y como lo quieren”, dicen. “Por el tipo de producto que tenemos, trabajamos con restaurantes y hoteles de alto nivel (grupo Pacha, Blue Marlin, Atzaró, Palladium, Nassau…) Todo lo que vendemos lo servimos tal y como el cliente lo quiere: los cortes, los envasados… el cliente recibe el producto totalmente hecho a su medida”.

Carnes Diego

Carnes Diego