Ana Jiménez. Restaurante Quimera

Ana Jiménez, chef del restaurante Quimera

Ana Jiménez © ffmag

Fue la primera –y hasta ahora, la única- chef de las Pitiusas en obtener una estrella Michelin (2015). Pero Ana Jiménez resta importancia a esa experiencia “por lo duro que resultó el camino hasta obtenerla”. Y si hay algo que valora verdaderamente es que la gente disfrute de su cocina. Catalana con raíces manchegas, la chef rinde homenaje al mejor producto autóctono en el restaurante ‘Quimera’.


¿Cómo eres dentro y fuera de la cocina?
Creo que me estoy volviendo un poco madre. Fuera ya lo soy, pero dentro de la cocina, ahora también. Lo vivo todo con mucha intensidad. Quiero enseñar a mi equipo y que me enseñen ellos. Soy como esa madre que está pendiente de todos los detalles, se involucra en todo, quiere escuchar a su equipo y a la hora de elaborar los platos, intento poner el cariño que daría como madre. Creo que a veces doy tanto que llega a sobrepasar.

En la cocina intento poner el cariño que daría como madre

¿Cómo te definirías a ti misma en pocas palabras?
Soy cabezota, persistente, tolerante y como aspecto negativo, creo que soy demasiado sentida.

¿De niña soñabas con ser cocinera?
No. Me encantaba cocinar, pero nunca me lo planteé.

¿Cómo te diste cuenta de que lo tuyo era la cocina?
Trabajaba como camarera para pagarme los estudios porque decidí salir de casa jovencita. Siempre me ha gustado mucho la hostelería. Era la típica clienta que se fijaba en todos los detalles. Entré a trabajar en un sitio fabuloso en Badalona, donde tenía un jefe de cocina y un jefe de sala maravillosos. Allí empecé a descubrir que lo que yo hacía en casa, que me encantaba cocinar, se podía llevar a cabo. Me gustaba tanto el trabajo que hacían en cocina, que llevaba los platos con una emoción enorme… y me di cuenta de que empezaba a estar más dentro de la cocina que fuera. Incluso cuando estaba estudiando, pensaba más en mi trabajo de fin de semana que en los estudios. Lo que más me gustaba era que llegase mi día libre para invitar a mis amigos a comer a casa. Todos me decían que por qué no me dedicaba a esto… Hasta que les hice caso. Antes de dedicarme a la cocina, había estado trabajando de educadora social. Me afectó mucho emocionalmente. Después descubrí la fotografía y me emocionó.

Ana Jiménez, cocinando en Restaurante Quimera

Ana Jiménez © ffmag

Eres la primera chef con estrella Michelin de las Pitiusas… ¿cómo viviste la experiencia?
Fue muy duro. En un principio me quedé colapsada. No entendía nada. Luego vi que era una recompensa por todo el trabajo que habíamos estado llevando a cabo todo el equipo. Fue mucha dedicación e implicación y entonces, por fin sentí que era un premio. Me sale un tono negativo cuando hablo de esto, pero considero que es una experiencia dura. Tienes que llegar a la punta del iceberg y trepar mucho. Te pasas mucho tiempo trepando. A mí lo que me gusta es que la gente disfrute de mi comida y no estar trepando todo el tiempo.

Me sale un tono negativo cuando hablo la estrella Michelin, pero considero que es una experiencia dura

¿Qué significó para ti?
Significó un reconocimiento a tanto esfuerzo que mi equipo y yo llevábamos detrás.

¿Cómo definirías tu cocina?
Le pongo mucho amor, mucha maternidad.

¿Cómo es la propuesta gastronómica de ‘Quimera’?
El producto es el protagonista. Estamos intentando sacar de una simple zanahoria todo lo mejor, por poner un ejemplo. Tenemos la huerta en Formentera, que nos la lleva Martí, y eso para mí es un lujo. Tenemos un menú degustación en el que se pueden probar diferentes cosas. Y también unos menús de luna llena que son increíbles. Nuestra propuesta no es una carta muy larga, pero cada plato lleva mucha elaboración.

Veo muchas ganas de convertir Formentera en un paraíso gastronómico

¿Qué opinas de la evolución gastronómica de Formentera?
La gente está currando mucho. Hay muchas propuestas interesantes. Lástima que no puedo llegar a probarlas todas. Me encantaría poder probar todo lo que están haciendo mis compañeros. Veo muchas ganas de convertir Formentera en un paraíso gastronómico.

Bocconcino di vitello

Bocconcino di vitello © Quimera Restaurant

¿Qué retos crees que tiene Formentera en este sentido?
El reto de Formentera es ofrecer una propuesta gastronómica para todos los públicos y para los amantes de la gastronomía. Cada vez tenemos más de todo. La propuesta cada vez se está volviendo más natural, que es lo que hacía falta: mostrar una Formentera natural y con propuesta gastronómica. Y creo que se va a conseguir. Aunque vivo en una isla, mis vacaciones ideales son las que ofrece Formentera: playa y comer bien.

¿Quiénes han sido tus principales referentes gastronómicos?
Mi madre principalmente y también mi abuela. Ricard Camarena para mí es un crack, como persona y a nivel gastronómico. Borja Molins (chef de ‘Cala Saona’) es también uno de mis grandes referentes. Él fue quien me ayudó a darme cuenta de que con todo el trabajo que habíamos hecho juntos, había un gran camino y podíamos conseguirlo.

¿Algún reto profesional a la vista?
Tengo el nombre de ‘Quimera’ muy clavado. Creo que es una muy buena propuesta para mí y no me gustaría dejarlo nunca. Pero una de mis fantasías sería tener una casita donde ofrecer a la gente el mejor de los paraísos, la mejor estancia y darles de comer lo que cada día pueda ofrecerles de producto de temporada auténtico. Y si es de kilómetro cero, mejor. Sería mi meta, aunque es algo muy complicado.

Tengo el nombre de ‘Quimera’ muy clavado. Creo que es una muy buena propuesta para mí y no me gustaría dejarlo nunca

¿Qué opinas del producto de Formentera?
Tenemos mucha variedad. Cada vez más… Como está creciendo la oferta gastronómica, se está trabajando mucho por conseguir producto local auténtico. La huerta cada vez está más conseguida. En la pesca también hay muy buen producto y mucha gente muy implicada por ofrecernos lo mejor. También ocurre con otros productos: sobrasadas, cordero, hierbas, flores… Yo estoy descubriendo mucho producto local ahora. Hay mucha gente joven que se está implicando en recuperar el trabajo que se hacía antes en Formentera para sobrevivir. No deja de ser una tierra complicada por su salinidad y sequía, pero de donde se puede extraer mucho bueno. Se están haciendo aceites, bebidas, vermú, vinos…

¿Cuáles son tus restaurantes favoritos de la isla?
‘Quimera’, cómo no. Me gusta mucho el restaurante de ‘Cala Saona’ por la noche. Las manos de Borja siempre me siguen sorprendiendo y me hacen disfrutar.

Quimera restaurant

Quimera restaurant © ffmag